Un trepidante cĂłctel a base de surf y parapente
El kitesurf, el más espectacular de los deportes aeroacuáticos que se practican hoy en dĂa, es el resultado de meter en la coctelera de las emociones fuertes el surf, el windsurf, el wakeboard y el parapente y agitar con energĂa. Quienes lo practican pueden danzar con una tabla sobre las aguas impulsados por el viento y alcanzar velocidades de 80 kilĂłmetros por hora o dar saltos de hasta 20 metros de altura y otros tantos de longitud.Su origen, que no va más allá de la dĂ©cada de los noventa del siglo pasado, se lo disputan franceses y americanos. Durante sus primeros pasos los elementos y materiales del kite, conocido tambiĂ©n como flysurf, eran muy rudimentarios y su práctica, altamente peligrosa. El transcurso de los años y la experiencia ha permitido mejorar el material utilizado asĂ como perfeccionar la tĂ©cnica, incorporando sistemas de seguridad en la cometa (que impulsa a los kiters o riders) y que permiten, además de dirigirla mejor, deformar su perfil para que actĂşe como un freno frente a rachas muy fuertes o exceso de viento, o en caso de emergencia.
Junto a destinos como California, Hawai, la playa de El Yaque, en Isla Margarita, o Tarifa, las playas de Empuriabrava y Sant Pere Pescador, en el golfo de Roses, son unos de los lugares preferidos por las practicantes del kitesurf por sus excelentes vientos térmicos. Y desde este verano, los dos únicos de todo el litoral de la Costa Brava en donde está legalmente autorizada, y controlada, su práctica a través de los ayuntamientos de Sant Pere Pescador y Castelló d´Empúries y la Comandancia de Marina.
Frente al camping La Ballena Alegre, donde se encuentra una de las escuelas de kitesurf de la zona, Ramon Arnaus, un barcelonĂ©s de 47 años, casado y padre de una hija al que los amigos conocen como Tibu - por tiburĂłn-, recuerda las veces que durante años ha tenido que escapar del control de la Guardia Civil para practicar el deporte que le tiene “enganchado” desde que lo practicĂł por primera vez, mientras prepara su vela para aprovechar un dĂa que se presenta propicio.
Este año está tranquilo. Ha pagado los 60 euros que le cuesta el seguro para toda la temporada - 8 euros en el caso de que se practique un sĂłlo dĂa- como lo demuestra la lycra amarilla que lleva puesta y que per-mite al “beach sheriff” - el vigilante de la playa- saber cuál de los kiters ha pagado el forfait o no.
La mayorĂa de los deportistas, aunque a algunos les cuesta aceptar lo de pagar por practicar su deporte favorito, están satisfechos con el espacio que disponen este año para izar sus cometas y navegar, ya que hacerlo fuera del mismo podrĂa suponer multas de hasta 2.000 euros y la pĂ©rdida del material. Y tambiĂ©n lo está el Ayuntamiento de Sant Pere Pescador cuyo alcalde, Florenci Bosch, comenta que han apostado por este turismo porque “es interesante y produce beneficios”. Sant Pere Pescador será precisamente el escenario, el prĂłximo mes de septiembre, de una prueba del campeonato del mundo de kitesurf.
Mientras que los responsables de Costas y de la CapitanĂa MarĂtima confĂan en que esta primera experiencia sea un Ă©xito y que bañistas y kiteboards puedan convivir pacĂficamente en la misma playa sin problemas ni sobresaltos.
Fuente: La Vanguardia Digital.




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